La actividad física orientada a la promoción de la salud

 La salud va más allá de la ausencia de enfermedad

Bienestar es un término más amplio que el de salud porque incorpora experiencias sociales y ambientales.

Wellness es equilibrio saludable entre el nivel mental, físico y emocional.

Es un estilo de vida que pretende sacar lo mejor de cada ser humano trabajando el área física, mental y espiritual, es un concepto amplio en donde los programas de ejercicio no solo pretenden mejorar la salud física a través del ejercicio físico sino tender hacia el mejor estado posible de salud física y psicológica.

Actividad física es “cualquier movimiento corporal asociado con la contracción muscular que incrementa el gasto de energía por encima de los niveles de reposo”.

La actividad física, la salud y la calidad de vida están íntimamente conectadas.

El cuerpo humano está diseñado para moverse y necesita, por tanto, actividad física para funcionar de manera óptima y evitar la enfermedad.

El estilo de vida sedentario es un factor de riesgo para el desarrollo de muchas enfermedades crónicas, incluyendo las enfermedades cardiovasculares, una de las principales causas de muerte en el mundo occidental.

Llevar una vida activa trae, además, muchos otros beneficios sociales y psicológicos, y hay una conexión directa entre la actividad física y la esperanza de vida.

Las personas que siendo sedentarias deciden practicar algún ejercicio físico acaban afirmando que se sienten mejor tanto desde el punto de vista físico como mental y así, la práctica de la actividad física de manera regular y adaptada a las capacidades y características personales, conlleva beneficios no sólo en la salud física sino beneficios que contribuyen a mejorar la dimensión psíquica y social de la salud.

Cualquier actividad física, que se identifica con el ámbito biológico u orgánico de la persona, incide también en componentes psíquicos y sociales con influencia positiva en la autoconfianza y la autoestima.

Uno de los beneficios emocionales y afectivos más extendido de la actividad física es la mejora del estado de ánimo  que se explica por la liberación de endorfinas (manifestación física) y por la experiencia y logro de superación personal (manifestación psicológica).

Algunos de los beneficios de la práctica de cualquier actividad física sobre la salud son:

Menor tasa y menor gravedad de enfermedades cardiovasculares.

La personas más activas tienen menor probabilidad de sufrir hipertensión arterial que las más sedentarias.

Disminución del riesgo de padecer diabetes.

El ejercicio físico ayuda a combatir el estrés y liberar tensiones, facilitando conciliar el sueño y optimizando su calidad.

Mejora la imagen personal y la autoestima.

Resulta fundamental para detener la obesidad y controlar el peso.

La hipertensión arterial, el aumento de los niveles considerados normales de colesterol en la sangre y la diabetes tipo II tienen mayor prevalencia en personas sedentarias.

Parece claro afirmar que la práctica física es beneficiosa para la salud pero ¿todo tipo de actividad física?

La práctica de ejercicio físico indiscriminada, sin programación ni orientaciones o adaptaciones cualificadas puede llegar a ser tanto o más perjudicial que la propia inactividad, sobre todo en aquellas personas que no practican actividad física habitualmente, aunque también puede ser perjudicial para deportistas si se llevan a cabo actividades físico-deportivas mal realizadas.

Suelen ser habituales la aparición de fatigas crónicas, de lesiones musculo-esqueléticas y complicaciones de tipo cardiovascular como arritmias o anginas de pecho.

Así pues actividad física debidamente enfocada y adaptada para cada persona es completamente recomendable.

Igualmente hay que tener en cuenta la concepción dinámica de la salud, es decir, la salud no es algo estático que se consigue una vez y ya se tiene para siempre, sino que la salud es dinámica, discurre y se combina constantemente entre la enfermedad y el bienestar.

La pérdida de salud en muchas ocasiones es por causas ajenas a la voluntad de la persona y en otras son los hábitos (por ejemplo el sedentarismo) los que la producen.

Ir a un gimnasio es algo siempre recomendable, sobre todo porque estás en manos de un profesional que te asesorará con las pesas y la resistencia además, te indicará la manera de ir aumentando la actividad física en función de tus necesidades y características.

Nadar (a mí personalmente es uno de los ejercicios que más me gustan, me relaja muchísimo),  también caminar o salir a correr, o dar paseos en bicicleta. Todas son  actividades que puedes hacer sola o acompañada de un grupo de amigas, de esa manera evitas convencerte de las excusas que posiblemente te buscas cada vez que tienes que salir. De unas a las otras os ayudáis, porque no todas tenéis la misma motivación todos los días.

Aunque la gratificación posterior al ejercicio sea muy grande, siempre existe aquel día o aquella situación en la que nos convencemos  de estar un poco resfriadas, o que no haber dormido bien, o…no sé, multitud de excusas que nos inventamos.

Tener un grupo de personas con las que quedas para hacer ejercicio cumple como “presión” (para que no te lo saltes) y con la función social de la que hablábamos antes: a lo mejor un desayuno, o una charla de regreso a casa, o disfrutar en compañía de las vistas, del aire y del sol si vas a caminar, a correr o en bicicleta.

Yoga, pilates, baile….

Si lo tuyo no es ir en grupo o no puedes, por ejemplo por horarios, o sencillamente no quieres, tampoco pasa nada, todo lo recomendado  sirve tanto si estás acompañada como si estás sola.

Hay ejercicios que se pueden hacer en casa, el yoga (guiado), tablas de ejercicios (también guiados más o menos suaves), aeróbic, correr o caminar en una cinta de correr o hacer bicicleta en casa.

Bailar también puedes hacerlo en casa, puede ser zumba, rock, salsa, jazz…

Es igual la edad que tengas.

Tampoco se trata de ir a lo loco a hacer ejercicio. Durante estos últimos tiempos en los que nos hemos visto obligados a quedarnos en casa, hemos tenido que adaptarnos y hemos adoptado hábitos saludables, probablemente porque disponíamos de más tiempo libre y nos hemos ocupado de buscar asesorías en gimnasios u on-line, para hacerlos en casa.

Hay que procurar no perder estos hábitos.

Lo importante es desconectar y mantenerte ágil, física y psicológicamente.

Y no te olvides de practicar la meditación, fundamental dedicar un espacio diario a practicarla. Pero de esto ya hablaremos en otra ocasión.

Recuerda lo dicho anteriormente:

Actividad física es “cualquier movimiento corporal asociado con la contracción muscular que incrementa el gasto de energía por encima de los niveles de reposo”.

La actividad física, la salud y la calidad de vida están íntimamente conectadas.

 

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