Cuando te amas y te respetas a ti misma, la desaprobación de alguien no es nada que haya que temer o evitar

6 claves infalibles para sentirse bien con uno mismo

Tú tienes el poder de cambiar, ¿te atreves?

“Cuando te amas y te respetas a ti misma, la desaprobación de alguien no es nada que haya que temer o evitar”.

Esta frase del psicólogo estadounidense, autor de exitosos libros de autoayuda como Tus zonas erróneas, resume a la perfección la importancia de sentirse bien con una misma.

¿Cómo conseguirlo?

Es un largo viaje que todo ser humano debe emprender y debe hacerlo sin tener prisa, porque cada persona tiene su proceso y este que nos ocupa en este momento requiere paciencia.

Sentirse bien con uno mismo puede resultar, a priori, una tarea sencilla que todo el mundo debería estar predispuesto a llevar a cabo.

Muchas veces no preocupamos más por los demás que por nosotros mismos, y esto se puede volver fácilmente en nuestra contra.

Solo cuando estés bien contigo misma podrás sentirte bien con los demás.

Es genial que puedas dar amor incondicional a tus hijos, que te muestres cariñosa con tus compañeros de trabajo, que le prestes toda tu atención a esa amiga que reclama tu atención pero, ¿crees que podrás estar al 100 % en todas esas situaciones si no estás a gusto a nivel personal?

La relación entre la autoestima y sentirse bien con uno mismo

La principal ventaja de estar a gusto con uno mismo es que la autoestima mejora considerablemente.

¿Por qué no intentarlo?

Igual que aprendemos a montar en bici o a jugar a las cartas podemos conseguir queremos más.

¿No crees que merece la pena probarlo?

Una persona que no se valora a sí misma y, por tanto, no está bien, no es capaz de ver y reconocer esas cosas que hace correctamente, porque siempre pensará que ha sido cuestión del azar o consecuencia de factores externos.

Pasos para estar bien con uno mismo 

Puedes buscar la ayuda de un profesional para que te guíe en este camino, pero también es recomendable cambiar ciertas pautas diarias que te ayudarán a conseguir tu objetivo.

¡Te dibujamos una estrategia para ello!

Empieza a creer en ti 

¡Valórate más!

Puedes conseguir muchas más cosas de las que tú te imaginas, pero tú misma, con esos pensamientos negativos que ocupan tu mente, te estás frenando.

En ocasiones, nosotras mismas sin querer nos ponemos la zancadilla y nos convertimos en el principal obstáculo para caminar y avanzar hacia una vida mejor.

Un consejo: escribe en un post it la frase “Creo en mí” y colócala por distintos rincones de tu casa: en la puerta del frigorífico, en el espejo del cuarto de baño, en la pantalla de la televisión, en la puerta de salida a la calle, en el cabecero de tu cama… Cuando flaquees y mires a tu alrededor, ¡encontrarás la fuerza que necesitas para mantenerte en pie!

Mírate con las mismas gafas que lo haces con los demás 

¿Por qué cuando tu amiga te manda un montón de mensajes de whatsapp contándote un problema que ha tenido en el trabajo, tú enseguida te pones de su lado y la apoyas en su versión de que ella no ha hecho nada malo y que han sido sus compañeros los culpables de la bronca que le ha caído, mientras que cuando tú tienes una discusión en la oficina te culpabilizas de todo, no siendo esto del todo cierto?

Si quieres empezar a sentirte mejor contigo misma debes juzgarte de la misma manera que lo haces con los demás. Eso se llama empatizar.

¡No seas tan rígida y exigente contigo!

Ama tus defectos 

Eres como eres, con tus cosas buenas y tus cosas malas y con tus virtudes y tus defectos.

¿Crees que tu vecino de arriba es perfecto y nunca se equivoca?

¿Piensas que los demás no cometen errores y que saben hacerlo todo bien?

Cambia esta forma de pensar porque la que no está en lo cierto eres tú.

No hay nadie perfecto como tampoco hay nadie imperfecto, cada ser humano está completo con esas dos caras que tiene y que muestra a los demás, pero esto no es todo.

Los que te rodean -amigos, familiares, pareja, compañeros- te quieren por lo que eres, con tus cosas buenas y tus cosas malas.

¿Qué tal si empezamos a asumirlas?

Redacta una lista con tus fortalezas y con tus debilidades.

Si crees que hay algo que mejorar (todos tenemos algo que se puede cambiar), hazlo por ti, no por los demás.

Sé egoísta, sé independiente 

Aunque tengas hijos o parejas, la felicidad pasa por ti misma, no por terceras personas, por eso es muy importante que te conozcas a ti misma y que aprendas a aceptarte y a quererte un poquito más.

No bases tu felicidad en los demás porque, ¿qué pasaría si algún día no estuviesen?

Y no hablamos de la muerte, nos referimos a algo tan normal como que tus hijos abandonen el hogar familiar para irse a vivir al extranjero.

Acéptate 

Si te tuvieras que definir con un adjetivo, ¿cuál escogerías: perfeccionista o conformista?

Si realmente lo que buscas es ser feliz contigo mismo, destierra estas dos palabras de tu vocabulario.

No te trata de querer ser siempre el mejor en todo siempre, ni tampoco de acomodarse a la situación que tienes y vivir amargada, es cuestión de asumir que o haces algo por cambiar o acepta esta situación.

No hay una postura buena o mala, es cuestión de ti y de que sepas lo que quieras.

Mantén hábitos saludables 

Y, no nos cansaremos de decírtelo una y otra vez, una mala alimentación tiene consecuencias sobre tu estado de ánimo y tu físico.

Realiza cinco comidas al día, incluye en tu menú abundante cantidad de frutas y verduras, destierra el alcohol y el tabaco, practica 30 minutos de ejercicio físico al día y, si encuentras hueco en tu jornada, no te vendría nada mal llevar a cabo una actividad mental como leer, jugar al ajedrez o resolver crucigramas o sopas de letras.

¿Y qué ocurre al final de este camino cuando hemos conseguido cambiar y comenzamos a sentirnos mejor con nosotros mismos?

Estamos más confiados, más fuertes, más optimistas y con más energías para vivir la vida hasta sus últimas consecuencias.

Vamos, hoy te toca ser feliz.

Fuente: Diario femenino

Foto/ Pixabay.

La ilusión óptica de Ninio: ¿Por qué no puedo ver los 12 puntos de la imagen?

Test visual: ¿Cuántos puntos negros ves? Tus ojos pueden mentir

Se debe suponer que, si nuestros ojos no ven, nos están mintiendo

Parece un proverbio, pero es una realidad demostrada por una imagen “simple”, objeto de un trabajo científico para estudiar el alcance real que puede tener nuestra vista.

Los puntos negros en una cuadrícula muy ligera tienden a desaparecer, y nuestros ojos las muestran en grupos, lo que nos da la sensación de movimiento.

La increíble ilusión óptica es obra de dos científicos de la École Normale Supérieure de París y de la Universidad de Oregón.

¿Cuántos puntos negros ves al mismo tiempo?

En la imagen podrás ver que hay 12 puntos distribuidos regularmente por toda ella.

Ver los 12 puntos no es el reto, consiste en verlos a la vez.

Si no puedes hacerlo, no te preocupes, es imposible.

Los puntos están ahí, pero la ilusión óptica hace que parezca que van apareciendo y desapareciendo según vas fijando la vista en ellos.

Increíble, ¿verdad?

Entonces nuestros ojos “mienten” para compensar la incapacidad de procesar información de manera simultánea: en la imagen hay doce puntos negros en algunas posiciones, pero nuestro cerebro no puede ver simultáneamente, lo que nos da la ilusión de una imagen en movimiento, como si fueran fotogramas diferentes de una película que está en marcha.

El dibujo se publicó por primera vez en el año 2000, luego fue retomado varias veces por matemáticos, psicólogos, y se lo conoce como “La ilusión de Ninio”, en base al nombre de su autor principal.

“Cuando los puntos negros (o blancos en esta imagen) en una cuadrícula brillante son pequeños y están coloreados en negro, tienden a desaparecer – dice el artículo original – Solo ves unos pocos a la vez, en grupos que se mueven irregularmente en la página.

Donde la percepción “desaparece”, las mallas en las intersecciones grises parecen “continuas”, creando otras intersecciones y otros puntos negros en la realidad pero que no existen”.

Pero ¿por qué sucede esto? Desafortunadamente (o afortunadamente) somos muy limitados y nuestros ojos también lo son.

La causa es, de hecho, nuestra visión periférica: si fijamos un punto específico, nuestros ojos ven mal los bordes y el cerebro intenta compensar de alguna manera, extrapolando lo que puede de la información visual a su disposición, en cierto sentido, “inventan” o “rellenan”, como si todo fuera “un gráfico continuo”, tal como una película, en busca de la continuación, nuestros ojos caminan sobre la imagen.

Información: paradigmaterrestre.com