Las castañas asadas tienen esa parte de ritual que tanto gusta

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Castañas, las asocio con el Otoño, con el  cambio de estación, con el día de Todos los Santos, con tradición, y postres de Otoño, con amigos, con familia y con cumpleaños: mi cumpleaños

Con los primeros fríos, con el olor que llegaba de repente por la calle,  con comprar un cucurucho en papel de periódico, quejándonos un poco -sólo un poco- porque están más caras que el año pasado, quemarnos al intentar pelarlas sin esperar, los dedos manchados de negro…

Reconozcámoslo, es insuperable.

Y ¿Dónde está la Castañera?

En fin, a falta de  Castañera y si tenemos el antojo de hacerlas en casa y no tenemos a mano una brasa o chimenea para seguir el método tradicional -y posiblemente más rico- a base de fuego y brasas, hay alternativas que dan un resultado muy bueno.

Y podemos seguir quemándonos y manchándonos las manos, que es parte de la gracia, aunque ni en cucuruchos de papel. ni compradas en la calle recién hechas,  ni, claro está,  a la Castañera..

Al fuego

No nos engañemos: las castañas y el fuego se llevan muy bien. Así que si tenemos en casa fuegos de gas sólo necesitaremos comprar una sartén especial con el fondo agujereado -en esta época se encuentran fácilmente y no son caras- y listo.

Las lavamos y secamos, y les hacemos el clásico corte, suficientemente hondo como para traspasar las dos pieles y que luego sea más fácil pelarlas. Las ponemos en la sartén sin tapar y a fuego fuerte hasta que veamos que van haciéndose. Le damos un meneo de vez en cuando para que se vayan girando y haciendo por todas partes.

Lo suyo es ajustar que no queden chamuscadas pero tampoco crudas y duras por dentro. Dependerá del tamaño de la castaña, pero en unos 20 o 30 minutos a fuego medio seguramente estarán.

Si no tenemos fuego de gas hay que descartar esta sartén especial porque no funcionará bien con vitrocerámica o inducción. Podemos pasarnos a los dos métodos siguientes o bien usar una sartén convencional -que esté vieja, porque igual la chamuscamos un poco- ligeramente engrasada con una gota de aceite e ir haciendo las castañas a fuego medio y con la sartén tapada hasta que estén bien hechas.

Al horno

42701702_272369050083553_7607515291394740612_nEs posiblemente la opción más cómoda y productiva, porque podemos poner un montón en la bandeja y casi olvidarnos. El resultado es muy decente, aunque le falta ese punto de fuego directo que tuesta la cáscara y le da un toque ahumado.

Directamente sobre la bandeja o sobre un papel de horno si somos más finos, repetimos la jugada: lavar, secar, cortar y, con el horno precalentado a todo lo que dé, ponemos las castañas a 200 o 250 grados unos 20 minutos. Cuando hayan pasado 10 minutos observamos cómo están y les damos la vuelta.

Sirve para todos los métodos, pero una vez asadas y todavía calientes -cuando mejor se pelan, claro- un toque de sal no les sienta nada mal. Cuestión de probarlo y ver si nos gustan más como siempre o con este golpe salado que contrasta con su sabor.

Si nos quedan demasiado secas, un truco que se puede usar es tenerlas unos minutos a remojo en agua caliente antes de hornearlas. No lo he probado -simplemente las lavamos y dejamos un poco húmedas para que se resequen menos- pero dicen que es muy efectivo.

Al microondas

La verdad es que es un sistema  que resulta práctico, rápido y limpio. El resultado no es tanto una castaña asada tradicional como una cocida, pero funciona muy bien para un antojo exprés o, por ejemplo, si necesitamos castañas para incorporar a alguna otra receta.

Aquí  tenéis algunas sugerencias sobre como pelar las castañas y, dos recetas bastante interesantes,  una tarta de castañas y chocolate, que la de probado y resulta buenísima y otra de tartitas de mango y castañas   

Consejos de mi madre:

Al comprar las castañas es importante tener en cuenta el estado de la piel, que debe ser brillante y el corte como quieras o como puedas, aunque hay expertos que insisten en que hay que cortarlas de una manera especial, yo lo he probado de diferentes manera y siempre me quedan bien, (pero hay que cortarlas, porque al ser una semilla cerrada, si no la cortamos al ponerlas en el fuego explotarían) y  masticarlas bien para que no se hagan indigestas.

Y mientras tanto añoraremos la imagen de la Castañera en la plaza o en una esquina y comprar el cucurucho de papel con las castañas recién hechas,  algo que volvía como los turrones en Navidad, pero de esto hace ya algunos años…..